miércoles, 23 de octubre de 2013

Yo también salto hacia atrás



No me gustan los anuncios de la televisión. Cada vez que empiezan cambio de canal, aunque sean estas pausas de 30 segundos con las que te cortan el final de la película para obligarte a verlos. Me da igual, prefiero perderme el final de la película. Soy raro, lo sé.
 El niño del palo; las cremas “milagro” de la eterna juventud”; los yogures que nos convierten en “inmunes”; bancos que dicen que no cobran comisiones pero que
te engañan con la letra pequeña… Todo mentira, engaños y sin ninguna historia creíble.

Pero el otro día en casa no tenía “el poder” (mando a distancia), y me tuve que ver una remesa de anuncios; y mientras estaba pensando en football americano, hubo un anuncio que me llamó la atención, uno que empieza así: “cuando todos los saltadores de altura saltaban hacia adelante, Dick Fosbury se atrevió a hacerlo de espaldas…”

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Fosbury siempre ha quedado eclipsado porque aquel verano de 1968 en México un hombre llamado Bob Beamon voló en longitud 8,90 metros.
Pero ami me parece más bonita la de Fosbury, es la historia de un cambio.
Ya la conocía pero  esta vez la relacioné con mi deporte, el football americano. El football americano en Galicia es algo todavía desconocido para la gran mayoría de la gente, que por desconocimiento y miedo a los cambios se burla, ríe y menosprecia nuestro deporte.

Hoy en día es algo habitual ver a los saltadores haciendo la batida de espaldas, pero me imagino si Dick Fosbury sería también objetivo de risas, desconsideraciones y desprecios cuando empezó a saltar con su técnica. Me imagino a alguien diciendo: “hay un tipo en el campo de atletismo que se ha puesto a saltar de espaldas, vaya pringao”; ó “¿dónde vas Dick, que te vas a romper la espalda?”
Estoy seguro de que tuvo que escuchar 1000 y un chistes y menosprecios hasta que sus marcas empezaron a dar resultados.

FOSBURY FLOP
 Y después seguí meditando y me vinieron a la cabeza los dos deportes más practicados de nuestro país, el fútbol y el baloncesto. ¿Los que empezaron a jugar en nuestro país a esos deportes raros en aquella época, pasarían por lo mismo que los jugadores gallegos de football americano actuales?
En este país se juega al fútbol, porque a los ingleses que fueron a las minas de Rio Tinto (Huelva), cuna del fútbol en España, les gustaba másel fútbol que el rugby, si no estoy seguro que el deporte nacional sería el rugby.
Me los imagino llegar, colocar los palos para hacer la portería, remangarse los pantalones y comenzar a dar patadas a un balón ante la mirada atónita de los lugareños.
Se oiría: “pero mira estos ingleses que tonterías hacen que se ponen a correr sin que nadie los persiga y  dar patadas a un balón. Vaya costumbres más raras tienen”
Y estarían así unos meses hasta que alguien se interesó por ese raro deporte y les dijo esas palabras mágicas: “¿puedo jugar con vosotros?, ¿me explicáis cómo es?”, y de ahí a que jugase todo el pueblo supongo que no pasaría mucho tiempo.

PARTIDO DE SOCCER - FÚTBOL EN RIO TINTO
  
Y a los jugadores de baloncesto, ¿también les pasaría? Los orígenes del baloncesto se remontan a finales del siglo XIX, en donde fue inventado por James Naismith, un profesor de Educación Física de un instituto canadiense, para que sus alumnos pudieran practicar un  “juego” en el gimnasio entre la temporada de football americano y la de béisbol. Era un pasatiempo para mantenerse en forma en los duros inviernos de Canadá. Y en su nombre está la palabra cesto, porque en los inicios se utilizaban cestos de recoger los melocotones para jugar.
¿Y cómo llego a España entonces? Pues muy simple, aunque se introdujo a principios de siglo, no gozó de mucho éxito hasta que Eusebio Millán Alonso, un sacerdote escolapio que había estado en Cuba (a donde el baloncesto llegó antes por proximidad con USA), le gustaba tanto que lo impuso en 1921 como asignatura OBLIGATORIA en el colegio de las Escuelas Pías de San Antón en Barcelona, en donde se disputó el primer torneo de España, un torneo inter-aulas.
Que suerte tuvo el Padre Millán, yo si pudiera también hacía el football americano como asignatura obligatoria en los colegios.
Y  esta vez me imagino  a los alumnos de otro colegio: “habéis visto a los Escolapios, les obligan a lanzar un balón a una cesta, que aburrimiento, y además está altísima…”

ESCUELAS PIAS DE BARCELONA
Casi un siglo después, el fútbol y el baloncesto son deportes totalmente instaurados en España, con muchos practicantes y competiciones, que copan todas las instalaciones deportivas tanto de entrenamiento como los días de partidos, y que miran muy por encima del hombro a los demás deportes emergentes que por ahora son minoritarios.

Pues yo, jugador de football americano gallego, me siento como Fosbury, como los ingleses o como los Escolapios. Estoy cansado de escuchar de que si estamos locos, que esto no es un deporte, que somos unos salvajes… Sé lo que hago y me gusta. Me apasiona y me divierte. Haré todo lo posible por enseñar a quien me lo pida, pero necesitamos la comprensión de quienes no lo entienden. Todo es cuestión de hábitos y de costumbres, de habituarse a nuevas realidades de la sociedad. Mi sobrino nació cuando yo ya jugaba al football, y para él no hay más “fútbol” que el football de tío Jose.

FOTO DE EQUIPO EN UN PARTIDO DE SANTIAGO BLACK RAVENS

No sé el tiempo que llevará, pero estoy convencido que el football ha llegado para quedarse, pero como dije al principio, soy raro y lo sé.

Jose 

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